jueves, 22 de junio de 2006

Nadie es perfecto

Al referirse al cine culto dijo que todo director que tuviera un mensaje, mejor se dirigiera a la oficina de correos más cercana. Él hizo, según sus palabras, películas que le hubiera gustado ver, y a él sólo le gustaba el cine de entretenimiento. Criticó a los directores europeos que confundían lentitud y solemnidad con profundidad. Sobre Bergman dijo que, pese a que los críticos no entendían nada de lo que quería decir, les chiflaba. De Godard decía comprender el porqué él solo se había cargado varias productoras. Con Antonioni no fue tan duro. Lo alabó como gran artista, pese a que él era incapaz de mantenerse despierto con sus películas. Quizás sólo se salvó Lubitsch, quien fuera su maestro, cuando dijo que al público no se le debe dar todo masticado como si fuera tonto. Hablaba de esos directores que te dicen dos y dos son cuatro, mientras que Lubitsch decía dos y dos… y el público debía sacar sus conclusiones.

Y es que si por algo destacó Billy Wilder fue por su acidez y sarcasmo. La gente del gremio le respetaba y le temía hasta el punto de afirmar que "tenía cuchillas en el cerebro".

Construyó todas sus películas sobre la base de buenos guiones, prescindiendo de efectos especiales. Decía que no sabía rodar choques de coches. Y pese a que su cine fue realmente entretenido –es realmente entretenido-, incluso divertido e hilarante, nunca careció de mensaje, siempre había ahí una crítica, o una burla, o una patada en el culo de las convenciones sociales. Con Irma la Dulce consiguió que la gente adorara a una putilla de barrio. En Primera Plana destripó sin piedad las miserias del periodismo mientras que con Uno, dos, tres se burlaba del comunismo y del capitalismo en el Berlín ocupado. Y en El Apartamento, quizás su película más atípica por oscura y dramática, consiguió que el mojigato público norteamericano de los primeros sesenta saliera enamorado de un trepa mentiroso y una adúltera.

Pero no todo en una película es el guión. También está el ritmo, los planos con los actores dialogando. Y en esto él fue un verdadero genio, el mejor. Sus películas son una sucesión de escenas sin transiciones, repletas de detalles y matices. Narra con imágenes como sólo él y alguno más –sin duda Orson Welles también- saben hacer. Y en los diálogos no hay vacíos ni pausas. Todo lo dicho es trascendente para la película. Y todo el guión está plagado de frases y diálogos ingeniosos con personajes que interactúan, con escenas de varios actores hablando simultáneamente. Esto sólo lo he visto en sus películas, las de Lubitsch, Howard Hawks -qué planos los de Bola de fuego, con diez y hasta doce personajes encuadrados- y, si acaso, alguna de Woody Allen.

A Wilder nunca le gustaron las fiestas. Sin embargo hoy hubiera cumplido cien años y dijo que esta fiesta sí que le apetecía celebrarla.

Billy Wilder junto a Marilyn Monroe


"Sobre la impuntualidad de Marilyn debo decir que tengo una vieja tía en Viena que estaría en el plató cada mañana a las seis y sería capaz de recitar los diálogos incluso al revés. Pero, ¿quién querría verla?... Además, mientras esperamos a Marilyn Monroe todo el equipo, no perdemos totalmente el tiempo... Yo, sin ir más lejos, tuve la oportunidad de leer Guerra y Paz y Los miserables."

4 comentarios:

melytta dijo...

Me gusta tu sitio, tus enlaces, la cabecera de tu blog, (un fragmento de la puerta de parte nueva de la Sagrada Familia), como escribes y me gusta Billy Wilder.
Gracias por tu comentario y tu visita en mi blog.
Un abrazo desde el Sur.

arrebatos dijo...

Vaya, gracias melytta. El sentir es mútuo.
Respecto a la cabecera (sí, lo sabías, es eso) suele (solía) ir cambiando. Antes de esta fueron unas baldosas diseñadas por Gaudí, y antes un fuego o un bosque nevado... Me has hecho recordar que hace mucho que no la cambio...

MaleNa dijo...

Billy Wilder, maravilloso hombre.

Con un toque acido, que celebro.

Merci por traerlo.



PD. aún vivo en Buenos Aires :)

Rain dijo...

Arrebatos, a Billy Wilder, confieso

(me sonrojo)

casi no le he visto, mas que vía cable tv,

sí, es tremendo,
mas como aún no es tarde, veré sus pelis.




Ah, mas con Godard yo disfruto precisamente con 'profundidad'.

Godard es un referente sin el que el cine no sería el mismo.


Caramba, con los cineastas...entre ellos con sus egos.


Gran salute.