martes, 2 de mayo de 2006

En construcción

Quizás alguien que no sea de Barcelona no lo pueda entender, pero aquí la experiencia nos decanta hacia el pesimismo, que solemos encubrir con ironía.

Me resulta harto difícil recordar mi ciudad sin alguna calle reventada por alguna gran obra pública. Suele ser una constante habitual encontrarse con calles cortadas, socavones y enormes grúas perfilando la ciudad. Lamentablemente el resultado no siempre es del todo satisfactorio y la gran obra en cuestión, a los pocos años, debe ser remodelada o rehecha por completo. Eso cuando las cosas van bien, porque cuando van mal…

Hace poco más de un año, en el transcurso de las obras de ampliación del metro subterráneo, un enorme socavón se tragó unos cuantos edificios de viviendas de un barrio popular de la ciudad. Afortunadamente no hubo ninguna muerte, pero las víctimas de esa incompetencia siguen viviendo de prestado en hoteles repartidos por toda Barcelona. Como el método de concesión de las obras es un rosario de subcontratas a otras empresas, que a su vez contratan a otras, que subcontratan a personal por lo general poco cualificado y mal pagado, la cuestión quedó en nada. Las responsabilidades fueron diluyéndose en infinitas ramificaciones hasta que finalmente la culpa fue de la fatalidad, de la luna y del Boogie. Lo único que quedó claro, aunque ya se sabía, fue que en realidad, de lo único que se ocupaba la administración que llegara a buen puerto, eran las comisiones.

Y hace pocos días se supo que el trazado del túnel del nuevo tren de alta velocidad que conectará Barcelona con Francia pasará justo por debajo de la Sagrada Familia, obra cumbre inacabada del genial arquitecto Antoni Gaudí. Así que fuimos a ver el templo antes de que se lo trague un nuevo socavón. Vaya, que si es posible, aprovechad para venir a verlo, ahora que todavía está en pie.

Escalera de una torre de la Sagrada Familia


Aunque si padecéis de vértigo, podéis esperar a que esté a nivel del suelo.

9 comentarios:

Chusky or Gus dijo...

Chusky: tal vez Gaudí cumpla su sueño
Gus: que sueño?
Chusky: el de ser recordado para siempre jamás
Gus: y por qué lo dices?
Chusky: si se cae, nadie lo olvidará!!
Gus: animal! burro!

xnem dijo...

hace años que no subo a la sagrada Familia, claro es que vivo aquí, a la Torre Eifel he ido mas de tres veces, es que me pilla lejos, y si voy a Paris no me la pierdo, de todas maneras es lo que menos me gusta de Gaudí, y si paso por la calle de atrás, miro para otro lado no me de un síncope con los "trastos" de Subirachs.
Y si lo del carmel "la culpa fue del cha cha cha", esta ciudad fagocita sus culpas y las caga por las "cantonades".
Por cierto tiene gracia que llegue a este blog desde otro en Argentina, Saludo.

Nepomuk dijo...

Joder...no digas eso, que me erizas los pelos del cogote...

He pisado aquí y allí y no recuerdo sensación igual que cuando subí aquella escalera y me asomé a aquella balconada.

Pero la Iglesia no es un inquilino como para enviar a un hotelito. Diez contra uno a que allí no pasa nada.

MaleNa dijo...

Gaudí amo sus curvas, sus espiraladas escaleras, su retacitos de colores.

Sus ventanas llenas de fantasiosas formas.

Besos

Rain dijo...

Es lo que no se ve a simple vista, algo más allá de esas curvas...

Ahora no sé cómo explicarlo.

arrebatos dijo...

Si bien es magnífica, sin duda la obra de un genio, en algunos aspectos, sobretodo la fachada norte, la encuentro demasiado barroca. Me fascina su concepción arquitectónica; la forma de resolver de manera natural -eso es observando la naturaleza- los problemas de peso y equilibrio, eso sí. Más la ornamentación de algunas zonas me parece demasiado recargada.
No así la fachada ideada por Subirachs basándose en la idea original. Esa parte me parece soberbia. Si bien es un estilo distinto, eso es usual en todas las catedrales que se han ido construyendo a lo largo de los siglos. La falta de homogeneidad de estilo suele ser un rasgo común. Algunas empezaron góticas (estilo que adoro) y acabaron rococó (que me carga). Gaudí así lo quiso y me parece bien. Lo que me parecería aberrante sería la burda copia de un estilo ajeno. Sólo el que se distingue del resto, el que recibe las más airadas críticas, se puede considerar un genio, un creador. Igual que en su día le sucedió al propio Gaudí.

arrebatos dijo...

nepomuk:
Espero que tengas razón, aunque no soy (nunca lo he sido) demasiado optimista.
Aquí en Barcelona hay una extraña relación con la iglesia. Algunas cosas se respetan, incluso hasta el integrismo, mientras que por otro lado... A lo largo de la historia aquí "hemos" quemado iglesias sin ningún reparo. Y no hace mucho, para ampliar el Palau de la Música, se derribó una iglesia anexa (pagando, eso sí).
Aunque no somos tan bestias como en Holanda, que las rehabilitan por dentro y te venden apartamentos (llave en mano), con galeria comercial donde antes hubo bancos y un pub donde estuvo la capilla.
¡Ah los holandeses! Irán todos al infierno, sin duda.

arrebatos dijo...

malena y vir&
Te acercas a tocarlo para asegurarte. Lo ves y piensas: no puede ser piedra. Y lo es, es piedra. Pero es orgánico y parece que tenga vida propia.
La escalera es una caracola marina, las columnas árboles con sus ramas, unas paredes son dunas, otras hiedra...

sonela dijo...

Francamente es aterrador que se pueda predecir...¿pero no hay vida inteligente en este planeta??
Besos anonadados :S