Melancolía
Cada estado de ánimo tiene su música, como en una banda sonora vital, que suele ser distinta en cada persona. En mi caso, cuando la melancolía o tristeza me embarga, recurro siempre a Bill Evans. Me refiero, obviamente, al Bill Evan pianista.
Este músico, de una sofisticación armónica sobrecogedora, arrebatadoramente lírico e inconfundible desde las primeras notas arrancadas a su piano, empezó su carrera a finales de los 50. Fue precisamente en el 59 cuando participó junto al grandioso Miles Davis en Kind of Blue, indiscutiblemente el disco de jazz más influyente de todos los tiempos. Y en mi modesta opinión el mejor, todavía no superado.
Pero tras esta experiencia decidió formar su propio grupo, un trío. ¡Qué digo un trío! El trío. El mejor trío de jazz que jamás haya pisado un escenario. Él al piano y a su vera Scott Lafaro subliminando el bajo y Paul Motian marcando un precioso ritmo a la batería.
Con estos mimbres sin duda había que hacer algo grande. Y vaya si lo hizo. El 25 de junio de 1961 se juntaron los tres en las sesiones del Village Vanguard. De esa noche quedó una grabación asombrosa, brillante, única. Abrió el camino a las pequeñas formaciones de jazz, y lo hizo a lo grande. Es un disco melancólico, sí, pero hace sonreír por su virtuosismo y belleza. Y también puede provocar alguna lágrima o profundo suspiro. Lo que no provoca es indiferencia.
Y como mi actual estado de ánimo casa con esta música, aquí os la dejo para vuestro deleite. Bill Evans tocando Waltz for Debby en el Village Vanguard.
Este músico, de una sofisticación armónica sobrecogedora, arrebatadoramente lírico e inconfundible desde las primeras notas arrancadas a su piano, empezó su carrera a finales de los 50. Fue precisamente en el 59 cuando participó junto al grandioso Miles Davis en Kind of Blue, indiscutiblemente el disco de jazz más influyente de todos los tiempos. Y en mi modesta opinión el mejor, todavía no superado.
Pero tras esta experiencia decidió formar su propio grupo, un trío. ¡Qué digo un trío! El trío. El mejor trío de jazz que jamás haya pisado un escenario. Él al piano y a su vera Scott Lafaro subliminando el bajo y Paul Motian marcando un precioso ritmo a la batería.
Con estos mimbres sin duda había que hacer algo grande. Y vaya si lo hizo. El 25 de junio de 1961 se juntaron los tres en las sesiones del Village Vanguard. De esa noche quedó una grabación asombrosa, brillante, única. Abrió el camino a las pequeñas formaciones de jazz, y lo hizo a lo grande. Es un disco melancólico, sí, pero hace sonreír por su virtuosismo y belleza. Y también puede provocar alguna lágrima o profundo suspiro. Lo que no provoca es indiferencia.
Y como mi actual estado de ánimo casa con esta música, aquí os la dejo para vuestro deleite. Bill Evans tocando Waltz for Debby en el Village Vanguard.
1 comentario:
Un blog muy chulo, te sigo leyendo ;) Saludos.
Publicar un comentario