sábado, 23 de diciembre de 2006

Feliz Navidad

En Navidad me siento triste por contraste. No es que yo esté más triste, es que toda la gente está más alegre. Y los que no lo están, que son mayoría, se comportan como auténticos hipócritas.


Tom Waits tocando Christmas Card From A Hooker In Minneapolis

3 comentarios:

Gregorio Luri dijo...

¡Pero hombre! "Hipocrita" ("Hypokrites") no significa, etimológicamente, más que "actor". ¿Y qué tiene de malo olvidar por unos días lo mediocres que somos y sacar a lucir lo más cursi de nosotros mismos sin nada de vergüenza? Las fiestas populares han tenido siempre, por misión antropológica, hacernos olvidar por un tiempo aquello que realmente somos. No hay mayor enemigo de la fiesta (que no es sino una celebración de la ironía) que la desnuda naturaleza y su cinismo.
¡Perdona la extensión y el tono, pero es el espíritu de navidad que me hace ir en pos de presas melancólicas!
(te lo susurro al oido: la melancolía es la alegría del triste)

Eduardo dijo...

Es que la felicidad de uno también es "posicional". Depende de la felicidad de todo lo demás.

Como "junguiano" introverso también me gustaría vivir en una civilización mucho más silenciosa. No me gustan la cursilería ni el entusiasmo, aunque son inevitables, claro.

arrebatos dijo...

Muy bueno Gregorio, tienes buen ojo para la caza.
Entiendo la función de las fiestas y yo soy el primero en degustar esas pequeñas pausas en el camino. Aunque creo que durante las de Navidad se nos va la mano.
Por cierto que esto de la alegría del triste me ha parecido un excelente oxímoron. Me lo apunto.

Me identifico con eso de la "felicidad posicional". Raras son la personas que sólo necesitan de ellas para ser felices, al margen de estímulos externos. Alguna habrá...