viernes, 8 de septiembre de 2006

Tumbando mitos

A lo largo y ancho de la historia, los poderosos se han valido de mil y un ingenios para mantenerse en el poder. Hay y ha habido desde chaqueteros hasta ajustes en la historia, como esas célebres fotografías soviéticas, en plena guerra fría, de las que iban desapareciendo los distintos personajes que, por un motivo u otro, caían en desgracia.

Algo que hoy en día nos tomamos con cierta sorna, e incluso sentimos vergüenza ajena por ello, es la facilidad con que los estadounidenses se sacan héroes de la manga. Pero no olvidemos que es un país joven y que no están haciendo nada que otros países no hayamos hecho antes.

Toda esta tradición viene ya de la Grecia y Roma clásicas. ¿Qué hicieron los dioses sino eso? Primero fueron chaqueteros, pues de llamarse Zeus, Deméter, Dionisios o Eros en la época de esplendor griego, pasaron a llamarse Júpiter, Ceres, Baco o Cupido para los romanos. Y todo por mantenerse en el poder. Y cómo no, también se inventaron mitos y leyendas para ocultar la triste, y en ocasiones vulgar, realidad. Al fin y al cabo, por muy dioses que fueran, se comportaban como unos viciosos y depravados, tan corruptos como cualquier cacique de tres al cuarto que ostente el poder absoluto.

Uno de estos mitos fue el de Proserpina (que en su época griega se llamó Perséfone), hija de Júpiter y de Ceres, que se inventó un secuestro a manos de Plutón. Pero en realidad no fue así.

Proserpina era una chica de virtud laxa y muy alocada, para tormento de sus padres que ya no sabían que hacer con ella, pues en esa época todavía no había internados en Suiza. Para colmo era amiga íntima de Venus, que como buena diosa del amor que era, se pasaba el día liando entuertos entre este y aquél, dejando a su paso un desolador rastro de promiscuidad. Y pasó lo que tenía que pasar. Un día apareció por ahí Plutón, que era un morenazo de pelo largo, musculoso y muy ardiente (no en vano era el dios de los infiernos). Una especie de latin lover, vaya. Y ella se rindió a sus encantos. Pero tanto se rindió que se pasaron eones fornicando, hasta que ella se quedó embarazada. Como un casamiento con Plutón no estaba bien visto por su padre, pero mucho menos por su madre Ceres, que era la diosa de la primavera, planearon escaparse. Hoy en día esto de simular un secuestro por amor es algo que ya tenemos muy oído, pero en realidad nos hallamos ante unos pioneros en la materia.

Del disgusto morrocotudo que se llevó su madre surgió el invierno, es decir que les debemos a Proserpina y Plutón el poder ir a esquiar. Sin embargo su padre Júpiter, que de tonto no tenía un pelo, se enteró de la intriga y en un arrebato de furia los convirtió en estatua de mármol.

Actualmente ambos están expuestos en la Galleria Borghese, para mayor escarnio público, y son popular y erróneamente atribuidos al genial escultor, pintor y arquitecto Bernini. Pero es obvio que tanta perfección y belleza no puede haber nacido de la mano de un mortal.

Detalle de 'El Rapto de Proserpina' de Bernini


3 comentarios:

Rain dijo...

Terribles dioses. Los mitos son atrayentes, algunos extraños, otros inolvidables, y sus historias como la del par del que has escrito.

Vuelvo por más arrebatos.

elangeldelasmilvioletas dijo...

Muy buen post, me he reido un poco con tu resumen de los dioses griegos, quedas invitado a mi blog, un beso.
"el angel de las mil violetas"

INGELMO dijo...

En julio hice un viaje por Italia y pude ver en la Galleria Burghese de Roma esta fascinante escultura.

Al igual que tú, mi novia y yo quedamos impresionados con lo carnal que parece el mármol. Uno llega a pensar que en cualquier momento estas figuras comenzarán a moverse.

Un saludo.