jueves, 17 de julio de 2008

Un pantano de ida y vuelta

La historia merece ser contada. En ella confluyen todos los ingredientes que llevaron a Jesús Moncada a relatar la épica de Camí de Sirga, y además, a este caso hay que añadirle un final sorprendente que convierte esta historia en más emotiva si cabe.

Igual que en Mequinenza, a Jánovas, en el Pirineo de Huesca, los militares llegaron un día de 1963 para desalojar por la fuerza el pueblo en nombre del progreso. Se iba a construir un pantano que inundaría todo el valle, Jánovas incluido. A cambio, los lugareños fueron compensados (por decirlo de alguna forma) con míseras indemnizaciones. Más tarde, muchas de las casas fueron dinamitadas y derruidas para evitar el regreso de sus habitantes.

Pero el pantano nunca llegó a construirse. Y ahora, tras cincuenta largos años, van a permitirles regresar a casa. A los que todavía vivan (pocos) y a sus hijos y nietos. Eso sí, la compañía hidroeléctrica que los echó, representada ahora por Endesa, espera que le devuelvan los importes que abonó en su día pero, el negocio es el negocio, actualizados. No sé si en el trato también se incluye devolver las casas tal como fueron abandonadas hace medio siglo, es decir habitables. Mucho me temo que no.

El artículo completo aquí.

Jánovas abandonado

Foto de imope

1 comentario:

Cel.lia dijo...

Camí de sirga...tú mataste al autor en una noche de elogios.
Está en mi lista, de cosas por hacer, nada más acabar lo que tengo que acabar.