viernes, 4 de mayo de 2007

El scat de Cortázar

Llevo bastantes días escribiendo, tirando a la papelera y reescribiendo sobre un tema que me apasiona, pero soy incapaz de darle un enfoque adecuado. Además, existe la desventaja –por decirlo de algún modo- de ser algo sobre lo que ya se han escrito miles de páginas. Así que poco puedo aportar al respecto. Pero, pese a todo esto, pese a distar mucho de considerarme un crítico literario, pese a (no) saber la ingente cantidad de jazz que ignoro, sigo empeñado.

Me refiero a la estrecha relación que existe entre la escritura de Cortázar y el jazz. Nada más que eso. Y nada menos que eso. Es por eso que seré breve y me centraré en un detalle, pues quien mucho abarca poco aprieta.

No me refiero a los relatos en los que habló de jazz, sino más bien a sus fraseos que sonaban a jazz, a su forma de escribir igual que si de una partitura de Charlie Parker se tratara. Su prosa que, en ocasiones, parece improvisada. Sus múltiples variaciones sobre un mismo tema. La deconstrucción de estructuras narrativas, igual que hicieran Miles Davis o John Coltrane cuando alumbraron el cool. Las improvisaciones, las idas y vueltas, sobre un eje narrativo/melódico. Pero sobretodo, su homenaje –qué si no- a su admirado Satchmo y a la extraordinaria voz de Ella Fitzgerald como los grandes maestros de eso que se llamó scat singing.

El scat fue una forma de cantar popularizada sobretodo por la Fitzgerald. Se trata de una improvisación vocal en la que se usan palabras sin sentido, sílabas encadenadas con total libertad y onomatopeyas, convirtiendo la voz en un instrumento más. Seguro que lo habéis visto y oído en más de una ocasión. De todos modos, para refrescaros la memoria, aquí os dejo un vídeo de Ella Fitzgerald en una extraordinaria sesión de scat singing.



Y a continuación os dejo el capítulo 68 de Rayuela, que vendría a ser la interpretación que Cortázar hizo del scat. O por lo menos eso me parece a mí.

"Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sústalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo poco a poco cómo las arnillas se espejunaban, se iban apoltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer una fírulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orefelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayustaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troe, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias".

11 comentarios:

Xavi dijo...

javier cánaves escribió un libro de poesía que ganó el hiperion hace unos años: "al fin has conseguido que odie el blues".

lo adquirí por casualidad, por intuición, y como veo que te interesa el jazz, rayuela y el scat se me ha antojado unirlo todo en este comment publicista (aunque no porque el libro use la técnica del scat sino por todas las referencias implícitas que conectan con tu bagaje), recomendándote este libro, cuyo título ya es bastante evocador!

un saludo teacher.

arrebatos dijo...

Vaya, pues gracias Xavi. Me lo apunto. Sin duda el título ya suena apetecible.

Mis maestros están aquí a la derecha.

Gregorio Luri dijo...

La tarde acompaña a la rememoración de la Maga. Si añadimos la conmemoración de Ella, entonces el festín es perfecto. Los días grises están hechos para visitar blogs como este.

El espía de Mahler dijo...

Excelente blog. Volveré mañana. Con Rayuela dejé de ser un adolescente...

Clowndestina dijo...

Uno de los mejores capitulos de Rayuela... demuestra que la barrera del lenguaje la ponemos nosotros: podemos comunicarnos con qualquier persona con algo de paciencia y intenrés, independentemente del idioma.

arrebatos dijo...

Don Gregorio, será porque son precisamente los días grises y las noches los que más me apetece escribir.

espía, sea ud bienvenido. Sin duda que yo también me acerco a espiar en el suyo.

arrebatos dijo...

Ante todo bienvenida a mi blog clowndestina.
Tienes razón, ahí radica la magia y la belleza de este texto. Da igual qué palabras esté usando, porque se entiende perfectamente qué está narrando.

martina dijo...

Que buena comparación la del jazz con cortazar y que mejor ejemplo que rayuela que como el jazz es una novela que se presentaba como protagonista de sí misma, un juego de palabras que puede leerse siguiendo múltiples caminos, sin pautas... Da lugar a todo lo que se le ocurre y todo lo que ocurre...

Petrusdom dijo...

Gracias por recordarme al Julio que me enseñó a entrenar la imaginación.

Informarte de paso que añadido tu magnífica bitácora en mi selección de ríos y montañas.

Anónimo dijo...

chusky: su boca rayuela
gus: ?¿
chusky: rayuela su boca
gus: =:-
chuksy: ja,a,jaj,a
gus: ja,a,jj,a

Rain (v.m.t.) dijo...

Ah, todo en esos verbos de scat escrito, musical collage...¡evohé!

Cronopios alternados