lunes, 11 de febrero de 2008

Calçotada

A media tarde del domingo vinieron los dueños de la masía. Siempre salgo para saludarlos y charlar un rato, a contarles lo bien que se está en la casa ¡y lo bonita que es! Sí, sí, es muy bonita, dice ella. A ver si así se acuerdan de mí en la herencia, pienso yo. Mientras que él trajinaba por la zona habilitada como explotación ganadera, yo charlaba con la señora, encogida de frío dentro de su abrigo largo hasta los pies. Bajita y enjuta, con un rostro surcado de arrugas que delatan su carácter risueño, me explicaba que les vienen a abandonar gatos en la masía, pero que a ella no le importa, siempre y cuando le cacen los ratones. Y estaba preocupada porque no llueve. Que miran la previsión del tiempo cada día como si con ello fueran a provocar las lluvias, pero ni así. Por eso este año no pondrán tantos maceteros con flores. Incluso él está pensando en no plantar hortalizas en el huertecillo que hay junto a la entrada. Sería una lástima, pues tiene unos pimientos y unos tomates extraordinarios. Sabrosos y carnosos como ya no se encuentran en las tiendas. Y mientras me explicaba todo esto, yo me preguntaba si en los campos de golf que hay más arriba tendrán la misma prudencia que ellos con el gasto de agua. Agua que, por cierto, ningún habitante de la comarca bebe debido a la alta concentración de purines.

Antes de eso, durante el fin de semana, nos hemos dedicado a comer, beber, dormir y demás ociosidades, que no es baladí. La masía convertida en una delegación de la ONU, demostrando que la buena mesa y el vino sin recato es un gran aglutinador. Quizás deberían plantearse en la ONU las próximas reuniones en un restaurante. Ahí estábamos una pareja italiana de Roma, un francés, un galaico-francés (mejor así, que si digo franco-gallego me imagino a un botijo con bigotillo inaugurando pantanos) y una serie de catalanes de adopción o nacimiento con acentos que van desde el central de Osona hasta el periférico del sur de la capital. Ah, y una gata que pasaba por ahí para dejarse arrullar a cambio de jamón y paté. Tras acabar pringados de salsa romesco y carbonilla en cara y manos, y chorreando hasta los codos de comer los calçots de pie y en la calle, no sé qué impresión se habrán llevado de nuestras costumbres bárbaras. Pero sienta bien retroceder de tanto en tanto a esta barbarie que es recoger leña, encender fuego y asar carne para comer más allá de la gula. Se compensa por la barbarie diaria de no ver las estrellas, respirar aire contaminado, soportar ruidos y no ver más que asfalto y hormigón.

asando calçots

Asando calçots

Ya de vuelta a Barcelona, un amigo que trabaja en una de las grandes constructoras de este país, me contaba que esto del ladrillo ya no es lo que era. Y como ejemplo me puso un piso de una sola habitación, en un barrio de Barcelona, que de pedir casi trescientos mil lo habían bajado a doscientos veinte mil. No lo han rebajado, de dije. Lo han vuelto a dejar a su precio tras una época de pedir sobreprecios alegremente financiados por los bancos. Él asintió, puso en la radio la información del tráfico y la apagó indignado, tras constatar que estábamos en un atasco que oficialmente no existía.

También pudimos constatar que los almendros sí que existen y ya están en flor. Además, dicen que va a llover, aunque no mucho. Creo que la señora seguirá preocupada y sin poder plantar flores en sus maceteros.

4 comentarios:

Pitima dijo...

Parecen espárragos.. ¿son espárragos?.. Deben estar buenos así, a lo agreste.. jeje

La vida en el campo es tan diferente.. Si se acuerdan de tí en la herencia ya lo verás.. que no todo van a ser calçots, ni parrilladas, ni siestas ni ocios varios..

arrebatos dijo...

No son espárragos Pitima, son cebollas. Asados y mojados en la salsa están buenísimos.

Pitima dijo...

No no, a mí no me engañas: serán cebolletas, porque cebollas tampoco son. Por aquí las cebollas se estilan redondas.. jajaja.. Bueno, lo que no dudo es que estén buenísimos los caçots. Algún día los probaré.. seguro.

Pitima dijo...

Y perdón por la torpeza: ¡confundir una raíz con un tallo! jajaja, es que debo ser de ciudad después de todo.. jejeje. La verdad es que nunca he visto yo una esparraguera al natural.. Yo pensaba que era el tipo ese tan guapo que los sacaba de la nevera en carretillo.. y se los comía así, lascivamente.. jejejeje.