martes, 5 de febrero de 2008

Rompecabezas

Lo decía el protagonista de aquella obra cumbre del cine almibarado y ñoño: La vida es como una caja de bombones. Si algo saqué en claro de esa película fue que para ser feliz, lo mejor es ser imbécil. No pensar demasiado y, sobretodo, dejarse llevar y no fijarse ningún objetivo. Pero la vida, para mí, nunca ha sido como una caja de bombones. Hasta la adolescencia fue algo bastante lineal, sin apenas ramificaciones. Lo veía como uno de esos planos del metro, en la que cada una de las estaciones eran aquellos sucesos que más o menos me habían marcado, mientras que ante mí se alineaban otras tantas, que iban a ser los hitos de mi vida futura.

Pero ahora no, eso ya pasó. Ahora mi vida se ha convertido en un rompecabezas, en un puzle. No tendría por qué ser un problema, lo sé. Sólo es cuestión de paciencia y tiempo armarlo. La paciencia será la que cada uno tenga, mientras que el tiempo es toda una vida. Toda nuestra vida para ir armando nuestro particular rompecabezas. Sin embargo, a mí, cuando me dieron el puzle, en la caja había una imagen que no se correspondía con las piezas. Era un bonito paisaje que me creí y del que me obsesioné, pero que al empezar a encajar piezas vi que era falso, que me habían engañado. Y yo quiero mi puzle, quiero mi bonito paisaje.

Ante eso sólo caben dos opciones. Una es tirar la caja y resignarse a construir el puzle que nos tocó en suerte. Y yo pienso que eso es resignación, pero son muchos los que se sienten agradecidos por tener un rompecabezas que montar. Supongo que si uno se abstrae y no piensa en ese bonito paisaje, al final, por tratarse de algo hecho a base de esfuerzo, hasta consigue sentirse satisfecho. Eso es lo que yo intenté durante un tiempo. Pero siempre regresaba a mi memoria la imagen de la caja, al tiempo que mi esfuerzo no se veía recompensado, pues el resultado no me gustaba. Desistí. Desde entonces que estoy intentando construir ese bonito paisaje a partir de esas feas piezas que me tocaron en suerte. Y así estamos, intentando encajar piezas que se repelen, limando aquí, recortando allí, puliendo, ajustando. Supongo que eso es la frustración.


(sugerencia de consumo)
Cursed Diamond en directo de The Black Crowes

6 comentarios:

Gregorio Luri dijo...

No Arrebatos, eso es la vida.

arrebatos dijo...

Pues eso decía yo, don Gregorio.

Sensai dijo...

Exacto. Y también inteligencia: Intentar crear el mejor paisaje con las piezas que nos han "tocado" en suerte.

Todos mostramos la cajita y cuesta ver las piezas defectuosas...
en realidad, todos somos una estafa en mayor o menor grado.

Isabel dijo...

Refiriéndome al comentario anterior,no sé si la estafa es la vida misma en sí,nunca es lo que promete;claro que podría ser que nos hicieran creer en unas expectativas demasiado optimistas.
Me gustó tu reflexión.Saludos y que completes el puzzle a tu manera,es lo mejor. ;-)

arrebatos dijo...

A veces creo que el problema, o mejor dicho mi problema, es que jamás me gustaron los puzles. Quizás fuera porque no me dejaban cancha para decidir, pues sólo hay que juntar las piezas preestablecidas. En cambio, con el Tente me lo pasaba en grande. Haciendo y deshaciendo a mi antojo todo lo que me pasaba por la cabeza.

Carola dijo...

una caja de bombones y quizás cuantos de nosotros calificamos para diabéticos...
prefiero el puzzle, aunque sea la definición de algo que no rompimos nosotros pero que tenemos que unir bien...