martes, 8 de noviembre de 2005

Ficciones

Internet se ha convertido en esa gran biblioteca infinita que imaginó –o recreó– Borges en La Biblioteca de Babel, relato incluido en Ficciones. Y precisamente por eso, por infinita e inabarcable, se convierte en poco fiable. Hay que saber separar el grano de la paja, comprobar los datos, las fuentes. Las mentiras, los errores y los falsos mitos se mezclan con demasiada frecuencia con la información veraz.

Tumba de Groucho MarxSi vamos a cualquier buscador y pedimos citas célebres obtendremos un montón de ellas pero… ¿Cuántas son realmente ciertas? A menudo he pensado que si todas las citas atribuidas a Confucio fueran veraces, el pobre hombre apenas hubiera tenido tiempo de dormir. Y quien dice Confucio dice Groucho Marx. He visto (casi) todas sus películas y si no todas, imagino que la mayoría de frases y diálogos son ciertos. Excepto una, la referente a su epitafio. Con frecuencia he visto atribuido a Groucho el epitafio “Disculpen que no me levante” e infinidad de variantes de la misma frase. Basta echar un vistazo a la tumba donde se guardan sus cenizas para confirmar que eso es más falso que una promesa electoral.

4 comentarios:

ruidoDEtacones dijo...

Interesante e instructivo arrebato.

Rain dijo...

Ah mi querido Arrebatos, voy en busca de Groucho para que me ayude, porque he sabido de Rachel Corrie y necesito , no escapar de ella, sino respirar...


Un abracillo.

Anónimo dijo...

hola... cuál es el problema de las citas? que sean falsas o verdaderas? creo que a borges no le importaba mucho eso...
desde buenos aires,
ale
www.tecladosdetaiwan.blogspot.com

arrebatos dijo...

Cierto. Se inventaba citas, personajes y hasta generaciones enteras de escritores. O como decía el propio Groucho "citadme, pero diciendo que me han citado mal"