jueves, 19 de enero de 2006

(arrebato XV)

La de hoy es una de esas noches en que la duda carcome y derriba muros de certezas. Sé que hay un montón de cosas que hago mal o, quizás, que soy mal. Lo asumo, pero lo asumo yo. Y no lo acepto. Y no lo aceptan. Y lo comprendo. Y no sé si no lo puedo o no lo quiero evitar. Y cuando ese yo que causa dolor actúa, el otro yo se arrepiente, teme, sufre y en ocasiones llora. Y entonces suena música de jazz y bebe demasiado para estar bebiendo solo. Es una embriaguez sin alegría. Y Bill Evans acaricia su piano y toda la estancia vibra y respira y siente la infinita melancolía del piano y del bajo y la batería que le acompañan, entre un tintineo de copas que ahora es la mía y más tarde otra que sonó un domingo de 1961, en el Village Vanguard, quizás un Gin Tonic o un John Collins seco, como secas son ahora mis lágrimas.

Y sé que siento empatía con esa música sincopada. Con ese Bill Evans triste, que sufre y se esconde tras un veneno que lo mata lentamente hasta que lo mata de golpe. Pero él seguirá vivo mientras otros necesiten de él para enjuagar sus penas. Yo no. Yo moriré y con mi no ser no dejaré más vacíos que los espacios entre las nubes, que ahora se abren para volver a ser cubiertos.

Soy efímero. Mis vidas han sido efímeras como mis esfuerzos. Mis palabras dejan de ser una vez dichas. Lo que escribo no será más que una huella en la arena de la playa y este blog… ¿qué es sino nada? Un día se irá dejando un adiós y ambos desapareceremos. Como dijo ese no-ser con alma, desapareceremos en el tiempo como lágrimas en la lluvia.

Y el piano seguirá sonando.


(sugerencia de consumo)
Suena otra vez Bill Evans en Waltz For Debby

5 comentarios:

Rain dijo...

Mi querido Arrebatos, entretanto, las palabras existen. Existimos y en ese vaivén, algo nos ilumina: quizás lo que aún desconocemos de
nosotros mismos. Es una iluminación que no cesa cuando hay música dentro, y más allá de lo consabido. Como en escenas cruzadas donde el vacío es abismo y está lejos. Es que la iluminación
está en las palabras y en el silencio...

Después sobreviene la música...

Nica dijo...

Vaya, mala noche…

Sabes…He pasado alguna que otra noche así, como la tuya, llorando por los dolores que he causado a los demás e incluso a mi misma, y también sé que me quedan aún unas cuantas de noches así…Pero creo que aunque son noches amargas también son necesarias para encallar heridas, recapacitar y perdonarse a sí mismo…Bueno! Tampoco es que se vaya a coger por rutina…más que nada por que el hígado se resentiría…jjjjjj…

El caso es que nadie es perfecto y todos cometemos errores, no seas muy exigente contigo mismo y dale una tregua a la culpabilidad…

Y eso que mientras que queden palabras por contar, cuerpos que observar (lo digo por esa manía tuya…), momentos que disfrutar e imágenes que fotografiar pues a disfrutar de la vida, que aunque sea efímera, eso que nos llevamos “pa´el cuarpo...”

Brindemos por la música…

Un besillo

sabelilla dijo...

Pues chin-chin, porque si se trata de beberse las soledades, al menos hagámoslo juntos.

Y tal vez no seas tan efímero como crees, quién te dice que no se estén oyendo todavía tus brindis en el Village Vanguard...

Un beso (bébetelo pronto que se evapora)

sonela dijo...

Nunca llovió que no escampara, y sólo tienes que pensar que ya queda poco para que escampe. Entre música o gin tonics hay burbujitas de felicidad que te estan esperando.
Besos sentada contigo al piano :)

Magda dijo...

¡Bienvenido! eres un ser humano.

Cuantas veces no dañamos lo que más amamos, y ¡cómo duele!, pero volvemos a caer, lo volvemos a hacer. ¿Sabes? yo no creo que una parte de nosotros haga y otra deshaga, pero si es así somos tan poderosos como seres humanos, que podemos cambiar si en verdad lo deseamos ¿cómo hacerle? yo creo que madurando, dándonos cuenta que la vida se vive una sola vez y que muchas veces es preferible callar antes de hablar de más y poder lastimar a terceros.

También, en mi opinión, creo que hay que construir dia a dia nuestra vida de la mejor manera posible, esto nos hace sentirnos muy bien e irradiarlo a nuestro alrededor.

No te preocupes, mejor ocúpate, y verás que, si lo planeas bien, todo sale excelente.

Muchos saludos.