jueves, 19 de enero de 2006

Un país de postal

En Noruega dicen de sí mismos que no saben construir ciudades, lo que yo suscribo. Y se excusan diciendo que estando como están rodeados de belleza natural por doquier, para qué se van a esforzar en construir algo bello. Ellos aman la naturaleza, sus montañas, ríos, lagos, fiordos, glaciares...

Noruega es, sobretodo, abrupta. Y cara, extremadamente cara. Pero sobretodo está asentada en un territorio salpicado de islas, islotes, fiordos, lagos, montes, picos... resultando altamente difícil encontrar en la carretera una recta de más de cien metros. Todo son curvas, túneles, puentes y más curvas Y cortes en la carretera en los que hay que usar un transbordador. En fin, que para recorrer cien kilómetros perfectamente vas a necesitar tres o cuatro horas.

Pero claro, si después de dar vueltas y más vueltas, tras un recodo en la carretera, te encuentras de frente con esto...

Glaciar Briksdal, en Noruega, desde la orilla opuesta del lago.


... todo pasa a segundo plano.

4 comentarios:

Julio dijo...

En eso estamos totalmente de acuerdo. Muchos saludos

Rain dijo...

Allí sobre el esplendor de la hierba, sería sublime, extenderse y con un equipo de sonido sonando con batería, escuchar algo de Keith Jarret mientras los cielos se reflejan en el agua...

Esa sería la felicidad... esa sería la gloria.

Rain dijo...

Allí sobre el esplendor de la hierba, sería sublime, extenderse y con un equipo de sonido sonando con batería, escuchar algo de Keith Jarret mientras los cielos se reflejan en el agua...

Esa sería la felicidad... esa sería la gloria.

Nica dijo...

...Como que se te olvidan las curvas y las rectas...

Vaya paisaje...