miércoles, 1 de febrero de 2006

Lux

Esa incandescencia tras el perfil de las montañas me llamó poderosamente la atención, tirando de mí, arrastrándome a abandonar mi camino y a perder –ganar- el tiempo con su contemplación.

La estrecha y larga franja de nubes no hacía sino aumentar la sensación de presión y fuego, dejándose lamer los bordes por los postreros rayos del día que ya agonizaba en un atardecer majestuoso, dando la impresión de estar fundiéndose como nieve junto a una estufa de leña. Justo encima de esa agonizante franja de luz, la noche hacía acto de presencia con su gris y azulado frío de metal.

3 comentarios:

pd (a 1/2) dijo...

Uau! Impresionante fotografía, pero mejor, si cabe, tu texto.

Soberbio y resplandeciente post. Felicidades.

Rain dijo...

Gracias por la belleza.

Nica dijo...

Guau! es bellisima la foto! y la explicación aun más...

Un beso.