jueves, 16 de marzo de 2006

Costumbres de acá (I)

Un ciudadano –entiéndase como ciudadano aquella persona que vive en una ciudad pues, vaciando las connotaciones peyorativas, quien vive en un pueblo es un pueblerino, así como un campesino vive en el campo, en una granja los granjeros y en el mar, los peces- es aquella persona que cuando va al campo no va al campo. Cuando un ciudadano dice que va al campo, en realidad va a ese hotelito lleno de encanto y comodidades urbanas en el campo, o a ese restaurante que ha visto hojeando una guía escrita por otro ciudadano en una librería de la ciudad. Y va al campo porque sabe que regresará de él. De lo contrario ya no iría, pues el campo es ese medio hostil donde el aire es de una pureza dañina, como lo es el agua destilada, y las chuletas de ternera todavía forman parte de unos apestosos y mugientes bichos.

5 comentarios:

nadie dijo...

Lo mismo que cuando un "campesino" viaja a la ciudad (para visitar a un amigo o para hacer un trámite). Se siente asfixiado, agredido, extraño, extranjero.

arrebatos dijo...

Sí, lo sé. Pero el matiz que diferencia a ambos personajes es que mientras uno se desplaza (se desplazan en manada) por placer, por abandonar su hábitat, el otro lo suele hacer por obligación.

(Salvo la consabidas excepciones que confirmen la regla)

Rain dijo...

Sí, la cuestión para disfrutar mucho el vaije es hacerlo poque se ha elegido hacerlo.

Aunque con imaginación se puede revertir la situación si uno se desplaza a lugares por obligación. Sí, es posible :)

Salutes.

El Piscuis dijo...

Arrebatos, soy ciudadano/pueblerino/campesino, de esas "ciudades" del interior que más bien son pueblo grande. Por haber ido mucho tiempo de pequeño al campo con mi padre,a trabajar, conozco, y la verdad, para ver naturaleza y relax prefiero un camping... "Una vez que se ha visto una vaca se han visto todas", jajj... y las ciudades de enserio, ufff, recién ahora puedo decirte que voy a pasear, pero todavía no he podido ir a Buenos Aires relajado...

Coincido en que lo más maravilloso de ir a cualquier lado es la casi plena certeza de que se ha de volver al terruño original...

arrebatos dijo...

Tienes razón piscuis, debe ser eso. Que las raices tiran mucho de uno.

(pensamiento)
A menudo me asombro de la cantidad de gente que se asoma por este blog. Desde luego no es de los más visitados, ni mucho menos, pero mucho más de lo que hubiera imaginado nunca.