viernes, 18 de enero de 2008

Decálogo para curar el exceso de felicidad

Es harto sabido ya sea por transmisión oral o por experiencia propia, que los excesos no son buenos. Y por si eso no bastara, el médico se encarga de recordárnoslo cada vez que tenemos la cortesía de visitarlo. Ningún exceso es bueno, pues incluso hay casos documentados de fallecimiento por ataque de risa. Es por este motivo y porque soy un sujeto de lo más desprendido, que os voy a hacer partícipes del siempre útil “Decálogo para curar el exceso de felicidad”, que ha llegado a mí (con algunas enmiendas) a través de varias generaciones de fervientes guardianes de tan magno saber.

Las autoridades sanitarias advierten que leer este decálogo en estados depresivos, puede ser perjudicial para su salud.

Insisto, tú no lo leas.

- I -
Es imprescindible estar solo. Se recomienda descorchar una botella de vino (por ejemplo), llenarse la copa e ir bebiendo a nuestra salud.

- II -
El ambiente es importante y la música es un elemento con gran poder de evocación. Leonard Cohen, Tom Waits, Nick Cave, Calamaro, Bunbury o Nacho Vegas pueden estar bien, pero es discrecional. Tangos, fados, algo de jazz melancólico tipo Bill Evans o el Réquiem de Mozart pueden ser también una buena elección.

- III -
Con cierta antelación, se puede preparar el estado de ánimo con algunas lecturas de Cioran, Pessoa, Delibes o Kenzaburō Ōe. Aunque puedes optar por alguna película europea en blanco y negro, que las americanas o las nuevas siempre tienen happy end. También es discrecional.

- IV -
Procura concentrar tu mente en aquellos fracasos y frustraciones más sangrantes; especialmente aquellos sueños que no cumpliste por tu propio temor al fracaso.

- V -
Tras el primer punto, mira tu realidad presente y compárala con la que habías imaginado en el pasado o con la que deseas.

- VI -
Ahora, proyecta tu futuro y observa lo que nunca lograrás, aquél que nunca conseguirás ser.

- VII -
Haz una lista de todas las renuncias que has callado por amor y por el supuesto bien a una convivencia plácida con tu pareja.

- VIII -
Sospecha. Sé desconfiado y celoso. ¿De verdad te crees imprescindible en tu trabajo? En cualquier momento pueden prescindir de ti y lo sabes. ¿Qué hace tu pareja cuando no estáis juntos? ¿Por qué llega siempre tan tarde del trabajo? ¿Qué hace en los viajes?

- IX -
¿Qué pérdidas te han dolido más? Ya sabes, piensa en la muerte de un ser querido, ya sea familiar, amigo o mascota; en esa persona que te dejó, sobretodo si te dejó por otra persona, etc. También puedes pensar en aquella persona a quien hiciste tanto daño.

- X -
Por último piensa en tu propia muerte. En todo aquello que te dejarás por hacer o por vivir. Piensa en quien se quedará llorando tu ausencia. ¿Te has hecho ya un seguro de vida?


(sugerencia de consumo)
My Foolish Heart de Bill Evans

6 comentarios:

Javi. dijo...

jeje segun leia uno por uno los puntos del decalogo me veia reflejado a mi mismo
¿me pregunto si mo caso es grave?

http://javizgz.blogspot.com/

Nepomuk dijo...

Maldita razón la tuya... qué metódico, qué preciso, qué preparado y qué endemoniadamente perfecto.

Creo que necesito un baño de disney de manera urgente... ya sabes, para quitarme los restos de Oé que todavía andaban latentes...

arrebatos dijo...

¡Corre a darte ese baño! Los restos de Oé hay que borrarlos, cuanto antes mejor. Se trata de un material muy corrosivo.

Cel.lia dijo...

Oé? Kenzaburo?
con la cantidad de escritores japoenses cachondos que hay sueltos y los occidentales esa fea costumbre que tienen de tirarse a los depresivos...

arrebatos dijo...

Celia, yo no me he tirado a ningún depresivo. Además que a mí los señores no me ponen.

Alejandro Vallarino dijo...

Memento mori

http://es.wikipedia.org/wiki/Memento_mori



Por ahí conocés la frase y la historia, a mi me encanta